BOLIVIA REDUCE EL RIESGO DE DEFAULT TRAS MEJORA DE FITCH RATINGS
La agencia internacional subió la calificación IDR en moneda extranjera de “CCC-” a “CCC”, reflejando una menor probabilidad de default.

Fitch Ratings anunció una mejora en la calificación de Incumplimiento de Emisor (IDR, por sus siglas en inglés) de Bolivia en moneda extranjera, que pasó de “CCC-” a “CCC”. La decisión implica una reducción del riesgo de default y representa una señal relevante para la evaluación del escenario económico y financiero del país.
La calificación IDR es un indicador utilizado por las agencias internacionales para medir la capacidad de un Estado de cumplir con sus obligaciones de deuda externa. En ese marco, el ajuste realizado por Fitch sugiere una percepción de menor vulnerabilidad inmediata, aunque Bolivia continúa dentro de un rango considerado de alto riesgo según los estándares del sistema financiero internacional.
El cambio en la nota crediticia se da en un contexto marcado por presiones económicas internas, restricciones en el acceso a financiamiento externo y un entorno internacional complejo. Pese a ello, la calificadora observó elementos que permiten una evaluación menos negativa respecto a la capacidad de pago del país en el corto plazo.
Desde el ámbito gubernamental, la mejora fue interpretada como un respaldo a las políticas económicas impulsadas durante la gestión del presidente Rodrigo Paz. Voces oficiales señalaron que la decisión refleja avances orientados a la estabilidad macroeconómica y al manejo de los compromos financieros del Estado.
Analistas económicos destacan que, si bien la mejora de “CCC-” a “CCC” no representa un cambio estructural profundo, sí constituye una señal relevante para los mercados y los actores financieros internacionales, al reducir la percepción de un escenario de incumplimiento inminente.
No obstante, especialistas advierten que la calificación alcanzada todavía implica riesgos elevados y que Bolivia enfrenta desafíos estructurales que continúan condicionando su desempeño económico. En ese sentido, la mejora no elimina las dificultades de fondo, pero introduce un margen de alivio en la evaluación externa del país.
En términos generales, la decisión de Fitch Ratings se interpreta como un ajuste moderado que reconoce ciertos avances, pero que mantiene a Bolivia bajo observación. El país logra así un respiro en el frente financiero, sin que ello signifique la superación definitiva de los riesgos que aún pesan sobre su economía.
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