EL EVISMO CIERRA FILAS Y VITA RESPONDER POR LA SITUACIÓN JUDICIAL DE EVO MORALES
La exdiputada evista Gladys Quispe atacó a la senadora Andrea Mallón y evitó referirse a la orden de aprehensión contra Evo Morales.

El evismo volvió a cerrar filas en defensa de su líder luego de que la exdiputada Gladys Quispe arremetiera públicamente contra la senadora Andrea Mallón, en respuesta a la propuesta de ofrecer una recompensa por información que permita dar con el paradero del expresidente Evo Morales.
En sus declaraciones, Quispe evitó referirse al punto central del debate: la situación judicial de Morales y la orden de aprehensión vigente en su contra. En lugar de responder sobre ese tema, optó por descalificar la iniciativa calificándola como una “obsesión” política, sin mencionar los procesos abiertos que siguen sin resolverse.
La exdiputada fue más allá al sugerir que cualquier eventual recompensa debería salir “del bolsillo” de la senadora Mallón, relativizando el rol del Estado en la ejecución de mandatos judiciales y presentando la aplicación de la ley como una acción personal y no institucional.
Desde sectores críticos, esta postura es vista como parte de una estrategia recurrente del evismo: desplazar el foco del debate hacia la confrontación política y los ataques personales, evitando pronunciarse sobre las responsabilidades legales que enfrenta su principal referente.
Mientras tanto, el discurso que presenta a Morales como un perseguido político continúa siendo el eje central de la narrativa evista, pese a que existen procesos judiciales formales que no han sido aclarados ante la opinión pública.
Analistas señalan que esta dinámica busca mantener cohesionada a su base política mediante la victimización y el ruido mediático, pero al mismo tiempo posterga una discusión de fondo sobre el cumplimiento de la ley y la credibilidad de las instituciones.
Así, una vez más, el evismo opta por cerrar filas en defensa de su líder y desviar el debate, dejando sin respuesta las interrogantes jurídicas que siguen siendo el verdadero eje del conflicto político actual.
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