EVO SE QUEDA SIN FUERZA Y ADMITE QUE SUS DIRIGENTES BLOQUEADORES YA SE CANSARON
El expresidente Evo Morales vuelve a quedar bajo presión política luego de que circularan declaraciones en las que reconoce cansancio entre dirigentes que sostenían las medidas de bloqueo.

El expresidente Evo Morales enfrenta un nuevo golpe político en medio de la crisis por los bloqueos en Bolivia, luego de que circularan declaraciones en las que reconoce que algunos dirigentes vinculados a las medidas de presión ya muestran señales de cansancio y repliegue.
La situación cobra relevancia porque Morales había insistido públicamente en que los bloqueos no se levantarían hasta “ganar esta batalla”, en un contexto donde sectores movilizados mantenían presión sobre distintas rutas del país. Medios bolivianos reportaron que el exmandatario defendió la continuidad de las protestas y sostuvo que abandonar los bloqueos significaría ceder ante el Gobierno.
Sin embargo, el escenario parece haber comenzado a cambiar. Reportes recientes señalan que, tras más de 40 días de conflicto, las protestas fueron perdiendo fuerza y se redujeron a decenas de puntos de bloqueo en varios departamentos. También se informó que campesinos de Chuquisaca dieron un cuarto intermedio y que algunas federaciones originarias de La Paz se replegaron a sus comunidades.
Ese desgaste golpea directamente al relato político de Morales, que durante semanas intentó mostrar las movilizaciones como una fuerza sostenida y creciente. La admisión de cansancio entre dirigentes bloqueadores abre una lectura distinta: el movimiento que buscaba presionar al Gobierno empieza a mostrar fisuras internas.
La crisis no solo tiene impacto político. Los bloqueos afectaron el abastecimiento de productos esenciales y generaron preocupación por el suministro de oxígeno, alimentos, combustible y medicamentos en varias zonas del país. En medio del conflicto, se reportó incluso el envío de toneladas de oxígeno hacia hospitales de El Alto y La Paz, afectados por el cerco de rutas.
Para el Gobierno de Rodrigo Paz, el debilitamiento progresivo de los bloqueos puede representar una señal de recuperación de control frente a una medida que buscaba poner contra las cuerdas a la administración nacional. Para Morales, en cambio, el desgaste de sus propios sectores movilizados lo deja en una posición cada vez más complicada.
Aunque el evismo mantiene su discurso de resistencia, el cansancio de sus bases y dirigentes muestra que sostener una presión prolongada tiene costos políticos, logísticos y sociales. El bloqueo que se presentaba como una demostración de fuerza ahora empieza a verse como una carga difícil de mantener.
En Bolivia, el mensaje político parece claro: Evo intentó mostrar músculo, pero sus propios bloqueadores ya empiezan a bajar los brazos. El pulso sigue abierto, aunque esta vez el reloj parece correr en contra del expresidente.
Compartir este contenido:




Publicar comentario