LA COB PONE CONDICIONES Y PIDE AL FISCAL COMO GARANTE ANTES DE SENTARSE CON EL GOBIERNO
La Central Obrera Boliviana solicitó la presencia del fiscal general del Estado, Roger Mariaca, como garante del diálogo con el Gobierno, en medio de una crisis marcada por movilizaciones, bloqueos y tensión política.

La Central Obrera Boliviana elevó una nueva condición antes de sentarse formalmente con el Gobierno: pidió que el fiscal general del Estado, Roger Mariaca, participe como garante del diálogo convocado para este miércoles 17 de junio. La solicitud fue planteada en medio de un escenario de alta tensión social y política en Bolivia.
De acuerdo con reportes de medios nacionales, la presencia de Mariaca fue solicitada por la COB para dar garantías al proceso de negociación con el Ejecutivo. La dirigencia sindical busca que cualquier acercamiento no quede solamente en declaraciones, sino que avance bajo compromisos verificables y con respaldo institucional.
Uno de los puntos centrales del pedido es la garantía de no persecución penal y no judicialización de la protesta. Según el documento citado por medios bolivianos, la COB planteó que el diálogo se desarrolle con agenda pública, plazos concretos, actas verificables y compromisos medibles.
El pedido se produce en medio de una coyuntura marcada por bloqueos, movilizaciones y reclamos de distintos sectores sociales. La COB ha mantenido presión sobre el Gobierno y ha advertido que las medidas podrían ampliarse si no existe una respuesta concreta a sus demandas.
Desde el lado gubernamental, la convocatoria al diálogo aparece como un intento de abrir una salida política a la crisis. Sin embargo, la participación del Fiscal General como garante también abre debate sobre el rol de las instituciones en una negociación entre el Ejecutivo y sectores movilizados.
La presencia de Mariaca podría convertirse en un punto clave para destrabar la reunión, pero también eleva el peso político del encuentro. Para la COB, su participación representa una garantía frente a posibles procesos o acciones judiciales; para el Gobierno, el desafío será demostrar que existe voluntad real de negociación.
El país llega a esta mesa con una agenda cargada de presión social, desgaste económico y expectativa ciudadana. En las calles, el impacto de los bloqueos y la incertidumbre política sigue golpeando a la población, que espera una salida que no quede atrapada en otra pulseada sin resultados.
Ahora la pelota queda sobre la mesa: la COB no quiere entrar al diálogo sin paraguas institucional, y el Gobierno necesita mostrar que no llega solo con discursos.
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