MORALES RECLAMA PRIVILEGIO DIPLOMÁTICO MIENTRAS ENFRENTA ORDEN DE APREHENSIÓN
El expresidente asegura que tiene derecho al documento, pese a un proceso por trata y tráfico que complica su situación

El expresidente Evo Morales volvió a colocarse en el centro del debate político al exigir la entrega de su pasaporte diplomático, argumentando que le corresponde “por derecho”. Su solicitud se produce en un contexto especialmente delicado, marcado por una orden de aprehensión en su contra por un caso de trata y tráfico de personas con agravante, lo que ha generado cuestionamientos sobre la pertinencia de este tipo de beneficios.
Morales sostiene que ha recibido invitaciones oficiales desde países como Rusia y México, pero que no puede atenderlas debido a la falta de este documento. Según su versión, esta situación vulnera sus derechos y limita su participación en escenarios internacionales, donde asegura tener un rol activo como figura política.
Sin embargo, el reclamo ocurre mientras el exmandatario permanece resguardado en el Trópico de Cochabamba, evitando su captura por parte de las autoridades. Este hecho añade tensión al caso, ya que mientras exige facilidades diplomáticas, su situación legal sigue sin resolverse y bajo investigación.
El líder cocalero también rechazó las versiones que apuntan a una posible fuga del país. En sus declaraciones, aseguró que no abandonará Bolivia bajo ninguna circunstancia, insistiendo en que su permanencia responde a una decisión política y personal, más allá de las acusaciones en su contra.
Además, Morales denunció supuestas restricciones adicionales, como la inhabilitación de su número telefónico, calificando estas acciones como parte de un “neocolonialismo”. Estas afirmaciones han generado nuevas reacciones en el ámbito político, donde se cuestiona si se trata de vulneraciones reales o de una estrategia discursiva frente a la presión judicial.
El caso reabre el debate sobre el uso de privilegios diplomáticos en Bolivia, especialmente cuando existen procesos judiciales en curso. La discusión no solo involucra aspectos legales, sino también éticos, en torno a los beneficios que pueden o no mantenerse para exautoridades en situaciones controvertidas.
En un escenario político ya polarizado, el pedido de Morales suma un nuevo elemento de tensión que podría escalar en los próximos días. Porque cuando el debate deja de ser solo legal y pasa a ser político, las posiciones se endurecen y el fondo del problema queda en segundo plano
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