PAZ DESCARTA PRIVATIZAR YPFB Y APUESTA POR “HACERLA FUNCIONAR DE VERDAD”
El presidente niega cualquier intención de privatización y apunta a una transformación interna en medio de tensiones políticas.

El presidente Rodrigo Paz salió al frente de las versiones que apuntaban a una posible privatización de YPFB y fue categórico al descartar esa opción. En un contexto marcado por la tensión política y el debate sobre el futuro de la estatal petrolera, el mandatario aseguró que su gobierno no contempla ceder el control de la empresa a manos privadas.
La declaración busca frenar la ola de especulación que se instaló en distintos sectores, donde se advertía sobre un eventual cambio en el modelo de gestión de la compañía. Paz dejó en claro que la prioridad no es vender la empresa, sino transformarla para mejorar su eficiencia operativa y su impacto en la economía nacional.
En esa línea, el jefe de Estado remarcó que YPFB seguirá siendo una empresa pública estratégica, pero reconoció la necesidad de ajustes internos. La apuesta del Ejecutivo apunta a una reestructuración que permita optimizar su funcionamiento sin alterar su carácter estatal, en medio de cuestionamientos sobre su rendimiento en los últimos años.
Además, Paz dirigió críticas hacia sectores que, según su lectura, buscan generar inestabilidad política utilizando el tema de la petrolera como eje de presión. En su discurso, trazó una línea clara en defensa de la empresa y del rol que cumple dentro del modelo económico del país.
El debate sobre YPFB no es nuevo, pero vuelve a tomar fuerza en un momento donde la situación económica exige resultados concretos. Analistas y actores políticos coinciden en que la eficiencia de la estatal es clave para sostener ingresos y garantizar estabilidad en el sector energético.
Sin embargo, las dudas persisten en torno a cómo se ejecutarán los cambios prometidos y si serán suficientes para revertir los problemas estructurales que arrastra la empresa. La discusión no solo pasa por el modelo de propiedad, sino por la capacidad real de gestión y control.
En este escenario, el mensaje del Gobierno busca instalar una idea clara: no habrá privatización, pero sí transformación. Una postura que intenta equilibrar la presión política con la necesidad de mostrar resultados en una de las instituciones más sensibles del país.
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