EVO MORALES VUELVE A QUEDAR SEÑALADO COMO EL “CHAPO GUZMÁN” Y GRAN FACTOR DE DESESTABILIZACIÓN EN BOLIVIA

Según Adler, Morales no solo agita el fantasma de su regreso al poder, sino que también sería uno de los principales motores de la presión contra el Gobierno.

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El analista Daniel Adler lanzó una dura advertencia sobre el escenario político boliviano y aseguró que el retorno de Evo Morales al poder no debe descartarse, pese a que desde el panel se planteó inicialmente como una posibilidad “absolutamente improbable”.

Durante una intervención televisiva, la presentadora consultó si Morales realmente podía volver al poder o si únicamente agitaba “el fantasma” de su regreso. Adler respondió de forma tajante y afirmó que esa posibilidad era “bastante posible”, en medio de un contexto marcado por bloqueos, tensión política y creciente presión contra el Gobierno.

El panelista fue más allá y sostuvo que lo que observa en Bolivia sería “el principio de un golpe de Estado”. En su análisis, vinculó la actual situación de conflictividad con la capacidad de movilización que aún conserva Morales y con el impacto que las protestas pueden generar sobre la estabilidad del Ejecutivo.

Adler también lanzó acusaciones extremadamente graves contra el expresidente, a quien comparó con el “Chapo Guzmán” boliviano. Según sus declaraciones, Morales habría representado durante años intereses vinculados al crimen organizado y habría tenido conexiones con actores internacionales como Irán y Rusia. Estas afirmaciones corresponden exclusivamente al criterio del panelista y no fueron acompañadas, en el fragmento difundido, por documentación judicial o evidencia verificable.

El analista sostuvo además que Morales habría convertido a Bolivia en un “n@rcoestado” durante sus años de influencia política. Por la gravedad de la acusación, el señalamiento debe ser entendido como una postura política y mediática expresada por Adler, no como un hecho probado dentro del material disponible.

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la advertencia sobre el poder territorial y económico que, según él, todavía tendría Evo Morales. Adler mencionó que existirían “70 puntos ya cerrados” y aseguró que el exmandatario contaría con una estructura económica importante, contactos políticos y respaldo en una parte de la población.

Para Adler, cada día de conflicto favorece políticamente a Morales, porque debilita al Gobierno y alimenta una crisis que podría reordenar el escenario nacional. En su lectura, la presión en las calles no solo busca desgastar al Ejecutivo, sino también abrir una ruta para que el líder cocalero vuelva a ganar protagonismo.

La intervención deja una señal clara: el debate sobre Evo Morales ya no gira únicamente en torno a su pasado político, sino también sobre la capacidad real que aún tendría para influir en la estabilidad del país. En Bolivia, el fantasma de su regreso dejó de ser una frase de televisión y volvió a meterse de lleno en la conversación nacional.

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