REYNALDO EZEQUIEL DENUNCIA AGRESIÓN EN SANTA CRUZ Y APUNTA CONTRA LA UNIÓN JUVENIL CRUCEÑISTA
Ezequiel afirmó que fue agredido mientras estaba en el suelo y defendió su derecho a expresarse en Santa Cruz: “Esta es nuestra tierra”, señaló.

El dirigente Reynaldo Ezequiel presentó una denuncia penal tras afirmar que fue víctima de una agresión física en inmediaciones de la Plaza 24 de Septiembre, en Santa Cruz de la Sierra. En el video difundido, se lo observa mostrando lesiones visibles y señalando directamente a presuntos miembros de la Unión Juvenil Cruceñista como responsables del ataque.
Durante la entrevista, Ezequiel exhibió una herida abierta en el labio y marcas en el costado del torso, que según su denuncia corresponderían a mordeduras sufridas durante la agresión. El dirigente aseguró que el hecho ocurrió cuando ya se encontraba en el suelo, situación que calificó como una muestra de violencia extrema.
“Son los de la Unión Juvenil Cruceñista. Han mordido, imagínense… eso no lo hace una persona”, afirmó Ezequiel al ser consultado sobre quiénes habrían participado en el ataque. Según su versión, la agresión no solo incluyó golpes, sino también actos que, a su criterio, deben ser investigados por las autoridades correspondientes.
En las imágenes también se aprecia un documento identificado como “Acta de Denuncia Verbal”, con fecha del 12 de mayo de 2026. Ezequiel sostuvo que la denuncia fue presentada para que el caso sea de conocimiento público y no quede como un simple episodio de confrontación callejera.
El dirigente también vinculó el hecho con el derecho a la libre expresión. En su declaración, sostuvo que ningún grupo puede atribuirse la propiedad simbólica de Santa Cruz ni impedir que otros ciudadanos se pronuncien públicamente en ese departamento. “Santa Cruz no es de ellos, Santa Cruz es de todos los cruceños y a nosotros nadie nos va a botar”, manifestó.
Además, Ezequiel cuestionó duramente el comportamiento de sus presuntos agresores y los acusó de actuar con violencia y de generar temor. También denunció que, en medio del incidente, se habrían producido robos de billeteras, aunque estos extremos deberán ser investigados por las autoridades competentes.
El caso se instala en un escenario de alta tensión política y social en Santa Cruz, donde los enfrentamientos entre sectores ideológicamente opuestos suelen escalar rápidamente en el espacio público. Por eso, la denuncia no solo apunta a esclarecer una agresión física, sino también a abrir el debate sobre los límites de la protesta, la confrontación política y el respeto a la libre expresión.
Ahora, la responsabilidad queda en manos de las instancias correspondientes, que deberán establecer qué ocurrió, quiénes participaron y si existieron delitos durante el altercado. En tiempos donde la política parece bajar del discurso directo al forcejeo físico, el caso deja una señal clara: la violencia pública no puede normalizarse como parte del debate democrático.
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