EL EVISMO QUEDA MARCADO POR LA RADICALIZACIÓN: DIRIGENTE AMENAZA CON “ALFOMBRAR” LA RUTA LA PAZ-ORURO CON CADÁV3RES
Tras la muerte de Víctor Cruz Quispe durante un operativo de desbloqueo, un dirigente campesino de la provincia Aroma lanzó una amenaza extrema y anunció nuevas acciones contra el Gobierno, en medio de bloqueos que ya llevan más de 20 días cercando La Paz.

La crisis por los bloqueos en Bolivia volvió a escalar con una declaración que encendió las alarmas. Tras la muerte de un joven durante un operativo de desbloqueo en la carretera La Paz-Oruro, un dirigente campesino de la provincia Aroma amenazó con “alfombrar” esa vía con cadáv3res y advirtió que enseñarán “cómo se gobierna”.
El hecho se produjo después del operativo denominado “Corredor humanitario banderas blancas”, desarrollado el sábado sobre la carretera La Paz-Oruro. Según el reporte de ANF, en el sector de Vilaque se registró la muerte de Víctor Cruz Quispe, de 23 años, por impacto de bala.
La muerte del joven provocó indignación entre los bloqueadores, quienes anunciaron la radicalización de sus medidas de presión para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz. En ese contexto, el dirigente campesino lanzó una advertencia que deja al descubierto el tono extremo que están tomando algunos sectores movilizados.
Durante una concentración en el puente Senkata, en la ciudad de El Alto, el dirigente convocó a mallkus, mamathallas, subcentrales e instituciones para sumarse a nuevas acciones. Su mensaje no fue una simple protesta: fue una advertencia directa de confrontación en una de las rutas más importantes del país.
La amenaza golpea políticamente al evismo y a los sectores que han convertido los bloqueos en una herramienta de presión contra el Gobierno. Aunque la nota original no atribuye la declaración directamente a Evo Morales, el conflicto ocurre en un escenario donde el Ejecutivo ha acusado al expresidente de promover las protestas y de alimentar la crisis nacional.
El bloqueo de carreteras lleva más de 20 días de cerco al departamento de La Paz. En un inicio, la medida respaldaba a campesinos de Beni que exigían la abrogación de la Ley 1720, norma que posteriormente fue eliminada. Sin embargo, los movilizados cambiaron de demanda y comenzaron a exigir la renuncia del jefe de Estado.
Ese cambio de agenda muestra cómo una demanda sectorial terminó convertida en una ofensiva política. La presión ya no se limita a una ley específica, sino que apunta directamente contra la continuidad del Gobierno, mientras el país sufre las consecuencias del cerco, los enfrentamientos y la falta de normalidad en rutas estratégicas.
La propia ANF reportó que las autoridades fiscales aún no determinaron quién es responsable de la muerte de Víctor Cruz Quispe ni a qué bando pertenece. Ese dato es clave, porque la investigación deberá establecer responsabilidades concretas antes de que el caso sea utilizado como combustible político por los sectores en conflicto.
La frase del dirigente deja una señal preocupante para Bolivia: cuando una protesta pasa de la presión social a la amenaza de llenar una carretera con cuerpos sin vida, el conflicto deja de ser una demanda y se convierte en intimidación abierta. En ese terreno, el evismo vuelve a quedar bajo la sombra de la radicalización y del caos como método de presión política.
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